


REVISTA CULTURAL DE
LA ASOCIACIÓN "AMIGOS DEL PAISAJE DE VILLAVICIOSA"
PUEBLO EJEMPLAR DE ASTURIAS 1991
Año XII
- Nº 28 - Septiembre 1996
| El tesoro de los Caveda |
Goya retrató a Francisco de Paula Caveda en el año de 1.793
Rafael Balbín Loredo
Sin duda alguna nos encontramos en el año de los centenarios, con los que se conmemora el nacimiento de dos grandes personalidades del mundo de las artes y las letras. Por un lado, el pintor mundialmente conocido, Francisco de Goya (1746-1828). El otro personaje, conocido más a nivel regional, es el ilustre asturianista y polígrafo, José Caveda y Nava (1796-1882), sobre quien se centra el presente número de la revista CUBERA. Pero de quien quisiera hablar en este reportaje, no es sobre la figura de tan ilustre villaviciosino, sino sobre la de su padre, Francisco de Paula Caveda. Otro importante ilustrado y gran amigo de otros contemporáneos suyos como Jovellanos y el mismo Francisco de Goya. Este último, en 1793, lo tomaría como modelo para uno de sus cuadros. Precisamente, sobre esta desconocida obra, se va a centrar el presente trabajo. La que hoy es una obra de arte de gran valor, permaneció hasta finales de los años veinte, en la segunda residencia de la familia Caveda ubicada en el Palaciu de Fuentes, cuando fue vendida a un industrial aficionado al coleccionismo de obras de arte. Sobre este último aspecto, parece que nos encontremos ante una historia muy similar a la que ocurriera con otra importante obra de arte perteneciente a la misma parroquia de Fuentes, y de la que recientemente ha sido objeto de estudio en el último número de la colección Cuadernos Cubera. Nos estamos refiriendo, claro está, a la Cruz Procesional de Fuentes. Pero a diferencia de lo sucedido con esta obra de arte de incalculable valor, la venta del retrato de Goya se realizó con total legalidad, como así queda reflejado en la escritura de compra-venta, de la que se ha podido recuperar una parte.
FUENTES. LUGAR DE RECREO
El conocido Palaciu de Fuentes, situado a pocos metros de la iglesia románica de San Salvador, fue durante muchos años el lugar de recreo y descanso de la familia Caveda. A buen seguro alguna de sus estancias o lugares de su extensa posesión, fueron el escenario donde Francisco de Paula Caveda, primero, y su hijo José Caveda, después, concibieron alguna de sus importantes obras o paseaban y debatían aspectos de sus aficiones con sus amigos más allegados como Bruno Fernández Cepeda o el clérigo francés Barthelemy. Pero los alrededores del Palaciu de Fuentes eran escenario también de una intensa actividad agropecuaria. De esta gran actividad, que años más tarde sería reimpulsada por Senén Caveda, hoy sólo se conservan recuerdos: grandes caballerizas vacías, un llagar de prensa de ocho metros de longitud, y grandes extensiones de terreno en las que pastaban el ganado o como en la denominada Llosa de la Abadía, eran destinadas a la producción de manzana en la espesa pomarada que hasta la década de los cuarenta rodeaba la iglesia parroquial, y de la que hoy poco se conserva. El interés de los Caveda, y en particular del propio José, por los temas del campo, se refleja en el estudio realizado para mejorar la huerta del Palaciu de Fuentes, y que si la comparamos en la actualidad con la descripción que de ella realiza, en pocas cosas ha cambiado.
EL PERSONAJE
Varias son las obras en las que se recoge la biografía de este Ilustrado. Señalando un poco de cada una de ellas, comenzaremos diciendo que Francisco de Paula Caveda, nacía en Villaviciosa en 1760. Sus estudios se encaminaron hacia el mundo de las leyes en la Universidad de Oviedo. En su villa natal desempeñaría el cargo de Juez Noble y representaría al concejo en la Junta General del Principado. Igualmente ocupó puesto como académico correspondiente a la Real Academia de la Historia, gracias a su colaboración con Martínez Marina en el Diccionario Geográfico-Histórico de Asturias. Su afición por la Historia y la Literatura, le llevaría a escribir numerosas obras de distinto estilo al igual que otros tantos trabajos de investigación histórica. Un ejemplo, quizás el más conocido, es el estudio realizado en la cercana iglesia de San Salvador de Fuentes, sobre las inscripciones fundacionales que junto a su gran amigo, el doctor Madiedo, descubriría en la pequeña puerta de acceso a la antigua sacristía. Este trabajo sería posteriormente publicado en las obras de Risco, Cuadrado y Vigil al igual que los realizados en otras iglesias del concejo como Amandi o Castiellu. En 1811 Francisco de Paula Caveda fallecía en su villa natal.
Copia del retrato de Francisco de Paula
Caveda de la segunda mitad del siglo XIX
Pero dentro de su afición por el estudio histórico y literario, hay que destacar las amistades que alcanzó con otros estudiosos de su época, y en especial con Gaspar Melchor de Jovellanos. Precisamente gracias a esta amistad, lograría conocer al gran pintor Francisco de Goya,que a su vez alcanzaría gran amistad con otros Ilustrados del Principado. La amistad de Goya con Francisco de Paula Caveda, sería el motivo de que en 1793, durante una estancia de Caveda en Madrid, Goya le hiciese un retrato que posteriormente pasaría a decorar alguna de las dependencias de la casona de Fuentes.
UN GOYA EN FUENTES
Los actuales propietarios del antiguo palacio de los Caveda, todavía recuerdan el ver el retrato de un hombre con la típica peluca del siglo dieciocho, y la indumentaria propia de la época y del status social del personaje que plasmado en un lienzo de un metro de alto por ochenta y un centímetros de ancho. "...treintañero, de busto prolongado con manos y casi de frente, mirando vivamente haca el espectador". Así se inicia una de las descripciones que se realizan de esta obra de Goya, un tanto desconocida. La colocación de la mano derecha bajo la entreabierta botonadura de la casaca, parece ser uno de los recursos utilizados por Goya en muchos de sus retratos. Pero lo que sí tiene de importancia el retrato de Francisco de Paula Caveda, es el año en el que Goya lo realiza. Una época desconocida en la biografía del pintor, ya que en 1793 fue el año de su grave enfermedad. Con lo cual, el retrato de Caveda es el único de esta etapa.
El palaciu de Fuentes en la actualidad
En la década de los años veinte, por motivos que no han sido posible aclarar, el cuadro de Goya fue vendido por Francisco Caveda a un importante industrial aficionado al coleccionismo de antigüedades: Santiago Nájera Alesón. Según la escritura de compra-venta, de la que se ha podido recuperar una parte, el precio de venta fue de setenta mil pesetas. A partir de aquí, se inicia un misterioso recorrido que pudo desembocar en el domicilio madrileño del coleccionista, donde había reunido una importante colección. A mediados de la década de los cuarenta, Santiago Nájera fallecía y su viuda, Belina Noriega, vendía gran parte de la importante pinacoteca que este industrial había logrado reunir. Aunque igualmente no ha podido aclararse, es muy posible que el cuadro de Goya, al igual que sucediera con la Cruz Procesional de Fuentes, cruzase el Atlántico y en este momento pueda encontrarse en un museo norteamericano.
En la actualidad, se conservan dos copias de este cuadro que se encuentran en poder de respectivos miembros de la familia Caveda. La más conocida corresponde a la primera mitad del siglo XX y es obra de L. Carrillo.
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