


REVISTA CULTURAL DE
LA ASOCIACIÓN "AMIGOS DEL PAISAJE DE VILLAVICIOSA"
PUEBLO EJEMPLAR DE ASTURIAS 1991
Año XII
- Nº 28 - Septiembre 1996
| Geografía médica de Villaviciosa en 1.945 |
Francisco Feo Parrondo
1.- Introducción.- A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX proliferaron los estudios titulados "topografía médica" o "geografía médica" sobre municipios o localidades de toda España y especialmente los referidos a concejos asturianos. Más de tres centenares de municipios españoles cuentan con algún estudio publicado de este tipo y casi la mitad de los asturianos se encuentran entre ellos. Esta proliferación puede deberse en el Principado a que el precursor español de este tipo de trabajos fue Gaspar Casal (1762) y a que muchos, casi todos, se presentaban al premio convocado anualmente por la Real Academia de Medicina de Madrid que llevaba por título el nombre de otro ilustre médico astur: Faustino Roel. Los que obtenían el premio se publicaban y en este grupo se encuentran los trabajos de González Valdés sobre Oviedo; Jove Canella sobre Langreo, San Martín del Rey Aurelio y Laviana; Junceda sobre Navia; Muñiz sobre Mieres; Portola Puyos sobre Ponga y Gijón; Villalain sobre Avilés, Valdés, Castrillón, Gozón, Carreño, Illas, Corvera y Soto del Barco; Jiménez Herrero sobre Salas, etc. Otros muchos no fueron merecedores del premio al que optaban y han permanecido durante décadas como manuscritos anónimos archivados en la Real Academia de Medicina de Madrid. Este es el caso de la "geografía médica del concejo de Villaviciosa (Asturias)" que bajo el lema "Asturias" concursó en 1945 y que se conserva en el archivo mencionado con la signatura "2-3ª A Pasillo/30", documento que con 97 páginas escritas a máquina sirve de base para el presente estudio. Como todas las que no obtenían premio aparece sin ningún nombre que nos ilustre sobre su autoría aunque en esta ocasión tenemos la suerte de saber que su autor probablemente fuese el médico asturiano César Fernández Ruiz (nacido en Tineo en 1906 y fallecido en Barcelona en 1966) quien en su "Historia médica del Principado de Asturias" (Oviedo, IDEA, 1965) señala que escribió sendas geografías médicas sobre Colunga y Villaviciosa. Las dos se conservan manuscritas en la Real Academia de Medicina de Madrid, fechadas en 1934 y 1945 respectivamente. No hay motivo para dudar de su autoría salvo que parece sorprendente que uno de los médicos más prestigiosos de España (especialmente en el campo de la ginecología y de la historia de la medicina) no fuese merecedor del premio al que optaba, aunque es preciso reconocer que el estudio sobre Villaviciosa es inferior a otros publicados sobre municipios asturianos y anteriormente mencionados. Algunos fragmentos de la explicación previa parecen confirmar su autoría: "Asturiano de nacimiento y de corazón, fervoroso admirador de las bellezas y virtudes de mi tierra en la que paso habitualmente los días más felices y serenos de mi vida de intenso trabajo, en las proximidades de Villaviciosa, dentro de su partido judicial, escribo estas páginas en su propio ambiente, en las horas tranquilas aunque lluviosas, de un delicioso agosto, rodeado de frondoso verdor, y de una tierra exhuberante en su fertilidad, que contrasta con el terreno seco y adusto de pobre cosecha que dejamos atrás días antes" (página 4). Confirma su origen asturiano, sus vacaciones en el entorno de Villaviciosa, posiblemente en Colunga sobre el que hizo un estudio similar diez años antes como hemos apuntado anteriormente y residía en una tierra más seca como Valladolid, en cuya Universidad fue profesor de ginecología durante más de treinta años. Además de utilizar otras fuentes contó con la información facilitada por el médico municipal Manuel García Pedrayes y con la del también médico y poeta Carlos García de la Concha, originario del concejo, de quien reproduce diversos versos que describen el modo de vida del municipio.
Dejando de lado los datos históricos y artísticos, acompañados de numerosas fotografías y fotocopias de fotografías, que no aportan nada novedoso al conocimiento del concejo, nos vamos a centrar en la información que suministra sobre la situación social y económica del término municipal de Villaviciosa a mediados de los años cuarenta del presente siglo.
2.- Población y poblamiento.- En el texto, el autor señala que la población del concejo ascendía a 21.751 habitantes repartidos entre la capital (2.736) y el medio rural (19.015 restantes), en un total de 40 parroquias sin especificar los habitantes de cada aldea, lugar o caserío pero sí una relación de sus nombres al margen de la parroquia de la que forman parte. Sin embargo, las cifras que aparecen en el Cuadro I no coinciden con las anteriores ya que los habitantes de derecho suman 23.718 y se reducen en los de hecho a 21.290, lo que indicaría que casi dos mil quinientos tenían fijada su residencia oficial en el concejo aunque no viviesen en él en el momento de realizar el recuento. Tampoco coincide el número de parroquias ya que en el cuadro se incluyen cuarenta y una. Un total de 378 entidades de población aparecen mencionadas, con un máximo de 24 en las parroquias de San Juan de Amandi y Santa María de Rozaes mientras el mínimo lo daba Quintes con solamente tres localidades. Solamente la parroquia de Santa María de Villaviciosa supera los dos mil habitantes (2.736 según el texto y 2.716 según el cuadro) y las de Pion, Seloriu y Amandi sobrepasaban ligeramente el millar de personas.
Mención especial merecen las referencias al número de edificios desglosados entre los destinados a vivienda y a otros usos. Las viviendas ascendían a 5.249 en todo el concejo, lo que significa que en cada una residía una familia que tenía de media cuatro personas de hecho y 45 de derecho, aunque con oscilaciones ligeramente mayores entre parroquias. Junto a estas viviendas existían otros 4.632 edificios destinados a otros usos: hórreos, establos, etc.
Se describe el poblamiento disperso que predomina en el concejo con caseríos formados, en general, "por la casa vivienda de planta baja y un piso, con su corredor rodeado de parra, el establo para el ganado, con su tenada encima para la hierba; frecuentemente la figar a cuya sombra se reunen las familias en verano; colmenas, cubil para el cerdo; muria, y rodeando todo esto, suelen estar las tierras de labor, de pasto y arbolado pertenecientes a la casa. Los habitantes de estos caseríos apenas salen de su contorno a no ser para bajar a la villa los días de mercado, o a las fiestas de los lugares próximos. Esta distribución de familias dispersas en sus caseríos, proporciona un duro trabajo al médico para su asistencia" (página 18).
Mientras, la villa presenta edificios modernos conviviendo con viejos palacios que conservan sus escudos en la portada aunque algunos hayan sido reformados profundamente. La percepción que el autor tiene de Villaviciosa es muy positiva como queda de manifiesto en el siguente texto: "Calles limpias, amplias, bien trazadas, con asfalto o piedra; plazas y jardines cuidadosamente atendidos; parque de recreo; magnífica casa Ayuntamiento con todas las dependencias municipales y juzgados, le dan a esta villa un aspecto de población justamente ganado" (página 18).
El autor nos facilita datos muy interesantes para analizar la evolución demográfica reciente del concejo y especialmente la evolución de su natalidad y mortalidad en el periodo 1922-1944. En todo este periodo el crecimiento natural es positivo todos los años salvo 1937 y 1939-1941 en los que la mortalidad supera a la natalidad. Esta desciende de manera significativa, según el autor por "la política social y moral de los años anteriores a 1936, y que de seguir en tales proporciones conducirían a un final verdaderamente alarmante de despoblación", por lo que, según el autor, "se hace necesaria una campaña en favor de la natalidad" (página 56). Sólo atribuye a la guerra el incremento de mortalidad de 1937 pero no el de 1939-41 en el que las cifras de fallecidos son semejantes a años precedentes o sólo ligeramente superiores, lo que puede atribuirse a una mayor mortalidad infantil (con una tasa del 5 % anual mientras la mortinatalidad era del 11 %).
CUADRO I
VIVIENDAS Y HABITANTES DE VILLAVICIOSA POR PARROQUIAS
| PARROQUIA | vivienda | otro uso | hab. derecho | hab. hecho |
| AMANDI | 373 | 243 | 1.164 | 1.064 |
| AMBÁS | 82 | 72 | 315 | 291 |
| ARGÜERU | 150 | 126 | 865 | 794 |
| ARROES | 122 | 139 | 577 | 624 |
| BEDRIÑANA | 76 | 86 | 462 | 428 |
| BRECEÑA | 142 | 132 | 530 | 488 |
| EL BUSTIU | 65 | 83 | 269 | 249 |
| CAMOCA | 63 | 66 | 290 | 270 |
| CANDANAL | 122 | 160 | 757 | 711 |
| CARDA | 46 | 47 | 253 | 236 |
| CAREÑES | 72 | 61 | 374 | 346 |
| CASTIELLU | 137 | 114 | 651 | 599 |
| CAZANES | 104 | 80 | 414 | 392 |
| CELADA | 148 | 173 | 570 | 530 |
| CORU | 107 | 71 | 444 | 411 |
| FUENTES | 65 | 67 | 343 | 316 |
| GRASES | 90 | 81 | 230 | 207 |
| LLUGÁS | 80 | 70 | 264 | 244 |
| LA LLERA | 31 | 17 | 91 | 84 |
| SAN MARTÍN DEL MAR | 96 | 64 | 394 | 365 |
| MIRAVALLES | 189 | 151 | 747 | 689 |
| NIEVARES | 49 | 45 | 213 | 194 |
| OLES | 111 | 101 | 603 | 556 |
| PANDU, Santogenia | 81 | 91 | 264 | 244 |
| PANDU, Sta.María | 65 | 67 | 208 | 189 |
| PION | 214 | 188 | 1.284 | 1.186 |
| PIVIERDA | 32 | 38 | 91 | 83 |
| PRIESCA | 125 | 76 | 387 | 349 |
| PUELLES | 182 | 186 | 837 | 775 |
| QUINTES | 147 | 108 | 826 | 764 |
| QUINTUELES | 140 | 108 | 789 | 777 |
| RALES | 98 | 112 | 278 | 257 |
| ROZAES | 146 | 176 | 655 | 606 |
| SARIEGU | 156 | 150 | 833 | 783 |
| SELORIU | 296 | 293 | 1.110 | 1.028 |
| TAZONES | 15 | 75 | 624 | 578 |
| TORNÓN | 128 | 73 | 442 | 404 |
| VALDEBÁRCENA | 148 | 177 | 464 | 430 |
| VALLÉS | 220 | 250 | 677 | 626 |
| VILLAVERDE | 85 | 79 | 413 | 382 |
| VILLAVICIOSA | 409 | 106 | 2.716 | 2.541 |
| TOTAL | 5.249 | 4.632 | 23.718 | 21.290 |
CUADRO II
MOVIMIENTO NATURAL DE LA POBLACION DE VILLAVICIOSA (1922-1944)
| AÑO | NACIMIENTOS | DEFUNCIONES | ||
| 1922 | 584 | 291 | ||
| 1923 | 562 | 347 | ||
| 1924 | 529 | 310 | ||
| 1925 | 504 | 305 | ||
| 1926 | 559 | 304 | ||
| 1927 | 503 | 300 | ||
| 1928 | 550 | 316 | ||
| 1929 | 502 | 284 | ||
| 1930 | 521 | 378 | ||
| 1931 | 536 | 268 | ||
| 1932 | 528 | 288 | ||
| 1933 | 513 | 310 | FALLECIDOS | |
| 1934 | 471 | 273 | NACIDOS
MUERTOS |
MENORES
DE UN AÑO |
| 1935 | 439 | 270 | 11 | 15 |
| 1936 | 479 | 286 | 3 | 9 |
| 1937 | 426 | 503 | 0 | 8 |
| 1938 | 345 | 295 | 13 | 23 |
| 1939 | 256 | 274 | 7 | 25 |
| 1940 | 318 | 324 | 4 | 21 |
| 1941 | 318 | 348 | 9 | 28 |
| 1942 | 329 | 240 | 9 | 27 |
| 1943 | 326 | 259 | 1 | 15 |
| 1944 | 365 | 285 | 1 | 20 |
Fuente: Registro Civil de Villaviciosa
El pensamiento demográfico y político del autor queda patente en el siguiente texto: "nótase al lado de una estabilización prácticamente regular de las cifras de mortalidad, solo alterada en el año 1937 como consecuencia de nuestra Guerra de Liberación Nacional (es sabido que esta comarca, como Asturias en general tuvo la desgracia de padecer el dominio rojo hasta esta época), un marcado descenso de las cifras de natalidad, a partir justamente de la fecha de liberación, lo que como siempre, nos lleva a pensar en el incremento del aborto criminal, y del maltusianismo tan difundidos en España en estos años de guerra en la zona roja, de cuya tara es difícil desprenderse una vez divulgada" (página 52).
3.- Actividades agrarias: usos del suelo y producción La pesca.- Villaviciosa seguía caracterizándose por una economía en la que "las tareas fundamentales de trabajo en este concejo, son la agricultura y la ganadería que cultivan con esmero. En estos menesteres, la mujer alterna las faenas con el hombre con toda su dureza, y con notable resistencia y provecho. Consérvase todavía por fortuna, la tendencia a las herencias seculares de familia la propiedad hallase necesariamente muy dividida" (página 16) De los 5.427 activos municipales (poco más de uno por vivienda) la mayoría (3.622) lo era en el sector rural: 1.968 labradores propietarios, 1.143 arrendatarios, 411 obreros agrícolas-forestales, 63 madereros y 37 ganaderos.
Los usos del suelo municipal dejan bien claro también esta vocación rural. De las 27.32798 hectáreas totales, solamente 1761 (el 065 %) aparecen edificadas y el resto se aprovechan con fines agrarios y especialmente ganaderos: 22.501 ha se destinan a pastos (8234 %), 2.87689 ha a cultivos (1053 %), 7557 ha a bosques (273 %) y las 1.01829 restantes eran terrenos yermos (375 %). El clima húmedo (lluvias frecuentes pero menos que en épocas anteriores), templado (no sobrepasa los 25º en verano ni baja de los 0º en invierno) y benigno por su escasa altitud contribuyen a potenciar estos aprovechamientos.
El autor utiliza datos de la sección de Estadística Municipal que nos permiten conocer la producción de estos terrenos rústicos (desconocemos la superficie que cada uno ocupaba) aunque lógicamente no aparecen todos los productos obtenidos pero sí los más significativos. La agricultura generaba el 4811 % de los bienes obtenidos en el concejo. Entre los bienes agrícolas la mayor producción se obtenía en las frutas con el 5843 % del total agrícola: 10.053.298 kilos de manzanas (969 1% de la producción de frutas, lo que indica su importancia en la economía del concejo), 166.100 kg de castañas y 154.900 de frutas variadas.
Tras los frutales aparecen los tubérculos con el 2277 % de la producción agrícola (3.908.900 kg de patatas, 3.756.200 de nabos, 247.900 de remolacha, 145.400 de cebolla y 3.800 de ajos) y los cereales con el 1660 % (2.951.590 kilos de grano, predominantemente maíz, y 1.286.400 de forrajes). Leguminosas y hortalizas representaban el 467 % restante gracias a los 315.997 kilos de las primeras, fundamentalmente judías, y los 77.037 kilos de las segundas, entre las que destacaba la producción de coles.
La ganadería generaba el 358 % de la producción. La cabaña ganadera estaba compuesta por: 504 cabezas de caballar, 25 de mular, 1.797 de asnal, 15.722 de vacuno, 2.216 de lanar, 14 de cabrío, 887 de porcino, 24.867 aves, 3.071 conejos y 210 colmenas. Sorprende el elevado número de equinos, que se explica por la todavía escasa mecanización, y el muy reducido de porcino, muy difícil de creer porque significaría que sólo había un cerdo por cada seis familias lo que contrasta con lo habitual en la economía de autosubsistencia del campesinado asturiano, y más en un periodo de economía autárquica como el de mediados de los cuarenta. Si parecen aceptables, en cambio, el resto de cifras en las que predomina el número de gallinas, por la circunstancia antes apuntada, y de vacas, aspecto éste último que explica que la leche supusiera el 9533 % de la producción ganadera, frente al 391 % de la carne y el 076 % de huevos y miel. La producción ganadera alcanzaba las siguientes cifras: 12.614.400 litros de leche de vaca, 151.830 docenas de huevos, 25.4935 kilos de pieles y 1.782 de lanas, 5293 kilos de miel y 525 de cera. Por último, la cabaña ganadera generaba 112.826 toneladas de abonos orgánicos que eran importantísimas para la producción de alimentos para personas y animales.
Una gran parte de la producción se destinaba al consumo dentro del concejo aunque no faltaban productos que se vendían en el resto de la provincia e incluso que se exportaban fuera de España, como la sidra. Pan de trigo y maíz, carne de vacuno y porcino, legumbres, leche, patatas, castañas y pescado componían la parte fundamental de la dieta. El autor nos ofrece datos de consumo de carne: 265.030 kilos de vacuno, 251.454 de porcino y 1.094 de lanar, siendo sorprendente que el consumo de carne de vacuno superase al de porcino en una sociedad rural de postguerra.
La superficie forestal producía 2.372 metros cúbicos de madera, preferentemente de eucaliptos.
Igualmente escasa era la importancia de la actividad pesquera (027 % de la total) aunque en algunas localidades costeras tuviese una importancia mucho mayor. En el concejo existían 16 embarcaciones de pesca a motor y 21 a remo que capturaban unos 94.482 kilos de sardinas, bonito, raya y otras especies y 5.100 de crustáceos, ocupando a 128 personas.
4.- Minería e industria.- Las minas tenían un valor más histórico que actual en la Villaviciosa de mediados de los años cuarenta pues estaban todas ellas abandonadas: las de hierro de Tornón, Miravalles, Coru, Pion, El Bustiu, La Llera y Seloriu; las de azabache de Villaverde, Quintes, Oles, Tueru, Argüeru y Careñes; la de succinio de Villaviciosa; las de plomo de Espina y Celada y las de antracita de Candanal y Rocabu. El autor lo tiene muy claro: "no tiene pues ningún valor la riqueza minera, o por lo menos, no ha interesado su explotación en gran escala" (página 60). De hecho, solamente tres personas trabajaban en actividades extractivas en todo el concejo frente a 396 en la construcción (lo que parece indicar una actividad significativa), 21 en el trabajo de pieles y cueros, 23 en el metal y 198 en otras industrias, básicamente en la agroindustria.
La mayor parte de la actividad industrial se reduce a transformar productos de origen agrario. La industria representa el 1582 % de la producción del concejo y las bebidas acaparan el 733 3% de esta producción industrial. En el municipio existían dos fábricas de sidra achampanada que obtenían 1.250.000 litros y otras dos de sidra natural que producían 3.007.150 litros y 499.177 de pulpa, lo que remarca, una vez más, el enorme peso de la manzana en la economía del municipio, que se completaba con la existencia de dos fábricas que generaban 9.925 kilos de dulce de manzana.
La principal actividad transformadora se centra en la fábrica de sidra El Gaitero: "moderna construcción, de gran importancia industrial, y justo motivo de orgullo y satisfacción de Villaviciosa y Asturias. A ella llegan por la ría sus propios barcos para el transporte de mercancías. Su fundación data del año 1889, y acreditó en el mercado interior y exterior las marcas de El Gaitero, El Segador y La Asturiana. Esta industria es de gran importancia para Villaviciosa, no sólo por los obreros a que da trabajo, sino por el movimiento económico que supone la compra de manzana, y los materiales todos de uso en la Fábrica que proceden sin excepción de la provincia"
(página 13).
También eran muy importantes para la economía de subsistencia de la época los cien molinos de maquila que producían 1.830.800 kilos de pan y 162.700 de salvado. Otras tres fábricas obtenían 829.312 kilos de pan.
La agroindustria se completaba con tres confiterías que producían 2.128 kilos de pasteles, nueve fábricas de chocolate que obtenían 42.440 kilos con cacao importado por la ría, tres fábricas de gaseosa (67.870 litros) y con dos fábricas de manteca (56.391 kg) y otras dos de quesos (68.770 kg).
El resto de la actividad industrial era prácticamente insignificante y habría que incluirla más como economía de subsistencia (cuatro sastrerías) y artesanal (58 almadreñeros que producían 24.490 pares de almadreñas).
5.- Infraestructuras.- Incluímos en este apartado fundamentalmente las referidas a transporte y equipamientos. El autor hace especial hincapié en el tema de las comunicaciones y en la importancia de la ría, a la que califica de fundamental para la vida económica de la villa y su concejo, lo que ha motivado numerosos estudios "para su total canalización desde la barra al puente de Huetes, proyecto muy deseado por el concejo siempre como lo atestiguan las innumerables gestiones hechas desde la prensa de la localidad (Opinión) cuya obra habría de abarcar una longitud de 8 kilómetros, saneando de paso una extensión de 2.052.548 metros, obra valorada ya en 1894 en tres millones de pesetas A pesar de todos los entusiasmos puestos en juego, no se logró sino la canalización de un primer trozo de entrada, muy corto, aproximadamente un kilómetro y que deja en pié y sin resolver este problema vital" (página 12-13). El puerto es considerado muy necesario para el transporte de carbón, avellanas, cacao, etc. Asimismo, el ferrocarril era una ambición unánime del concejo, con numerosos proyectos frustrados "sin que se pueda alcanzar la razón de este aislamiento de una de las zonas más prósperas y atractivas de Asturias" (página 13). En cambio, el autor entiende que las comunicaciones por carretera son bastante mejores: carreteras a Gijón, Pola de Siero-Oviedo, Infiestu, Colunga-Santander, Bayones, Sietes y Tazones y "una nutrida red de caminos hábiles para el tránsito rodado, algunos excelentes, conectan la capital con las parroquias" (página 13). Un total de 61 personas trabajan en el subsector de transportes.
6.- Servicios.- Además de las referencias al transporte anteriormente apuntadas, se hace hincapié en la educación y, sobre todo y lógicamente por tratarse de una geografía médica, en los aspectos sanitarios. El resto de servicios son mencionados únicamente de pasada: existían 362 comercios (sin embargo, sólo daban empleo a 131 personas), 68 tabernas, ocho cafés, cinco bares, un hotel, una pensión y ocho fondas que cubrían las necesidades comerciales y de alojamiento. Otras 148 personas eran profesionales liberales y 1.696 tenían profesiones diversas.
La enseñanza contaba en Villaviciosa con 69 escuelas repartidas por el concejo: 23 de niños, 23 de niñas y otras 23 mixtas a cargo de maestras y maestros del Estado. El autor destaca el soberbio grupo escolar de la capital, modelo de los de su género, moderno, higiénico, amplio, elegante, que llama la atención de todo visitante. Había sido construido en la época de Primo de Rivera y donación de la sociedad Valle, Ballina y Fernández, propietarios de la fábrica de sidra El Gaitero. Disponía además la villa de dos escuelas privadas y de un colegio de segunda enseñanza (San Francisco) en magnífico edificio y "con buen profesorado, que viene a ser la prolongación del antiguo y afamado Colegio de Valdediós, ya desaparecido" (página 74). "En el aspecto pedagógico, es interesante anotar como dato favorable a la educación y cultura de esta villa, que en el año 1911 fue creado un Ateneo Obrero, sostenido por aportaciones del vecindario, y con un carácter genuinamente popular, en el que se daban por competentes profesores, clases de contabilidad, idiomas, 1ª enseñanza, dibujo, mecanografía, costura, etc. Tiene edificio propio construido para este fin, pero actualmente no funciona, esperamos que de manera provisional. En él recibían educación gratuita numerosos obreros, de ambos sexos, a horas compatibles con su trabajo, y reportaba un evidente beneficio a la instrucción de la localidad" (página 74-76).
La situación sanitaria es analizada con bastante detalle: "en lo que se refiere a higiene y sanidad, el concejo de Villaviciosa encuadra en la tónica general de la provincia de Asturias. Su nivel cultural, elevado en la villa, que apenas se diferencia del de una capital, tiene en las aldeas el lastre, todavía pesado, de mitos y creencias que perjudican gravemente a la asistencia correcta de los enfermos. Cierto es que tales atavismos van desapareciendo cada día con mayor rapidez por el fácil contacto de la aldea con la capital y poblaciones importantes de la provincia merced a sus comunicaciones múltiples, a la prensa que llega a todos los rincones de este municipio, a la educación que sobre sus convecinos y familiares hacen los indianos" (página 31).
La asistencia médica corría a cargo de ocho médicos, residentes siete en la capital y uno en el medio rural, en el límite con el municipio de Gijón. Cuatro de estos médicos eran titulares, uno ejercía de tocólogo municipal asistido por una comadrona. La situación parece muy satisfactoria: "No hay en este concejo, como tampoco existe en la provincia, sistema de "igualas" de asistencia, verdadera calamidad profesional tan difundido desgraciadamente en España, y por tanto el ejercicio profesional se hace con la dignidad y el estímulo de la lucha libre, cobrando los médicos sus honorarios por servicios prestados tanto en la capital como en los pueblos a los que el acceso es ya fácil por carreteras, aunque la geografía de la comarca con sus caseríos dispersos por la montaña hace duro y penoso el ejercicio especialmente en los meses de invierno. Sin embargo, el caballo ha sido sustituido por el automóvil, casi en absoluto, y sólo por excepción es necesario acudir a aquel medio de transporte clásico de la medicina rural. La labor de los médicos, y el nivel cultural más elevado, como decíamos, hace fácil el contacto del enfermo con los especialistas de Oviedo y Gijón, lo que redunda grandemente en beneficio de los pacientes, que ya no ponen obstáculo, sino que consideran como una cosa natural y necesaria este auxilio especializado, y acuden con prontitud en busca de su remedio quirúrgico. Alguna especialidad como la Oftalmología, se cultiva con éxito en la localidad, que dispone también de aparatos de rayos X de exploración modernísimos, fisioterapia de Onda Corta, y Laboratorio de Análisis Clínicos. El nivel cultural médico es excelente, y en consonancia y como consecuencia de su trabajo, su nivel de vida es muy decoroso, y sintoniza perfectamente con el resto de la mayor parte de la provincia" (página 31-32).
Pese a la oposición de los médicos asturianos a todo lo que significara encuadramiento en sociedades e igualatorios por considerarlo una humillación profesional, en el concejo de Villaviciosa existía desde antiguo asistencia al enfermo humilde, proceso que se oficializa a partir de la fundación en 1878 de la Sociedad de Socorros Mutuos de Artesanos por un grupo de beneméritos vecinos que invirtieron un capital inicial de 4.139 reales. Esta Sociedad jugó un papel decisivo en la lucha contra el cólera en 1885 y seguía funcionando precariamente en 1945 como consecuencia del incremento del Seguro Obligatorio de Enfermedad.
Asimismo, el Pósito de Pescadores de Tazones, siguiendo la pauta de sus similares en todos los puertos españoles, ha organizado un servicio médico-farmacéutico que beneficia a los hombres del mar y sus familias.
Desde tiempos tardomedievales existía el hospital del Sancti Spíritu, para atender a los propios habitantes, caminantes y peregrinos enfermos, siempre que no fuesen contagiosos. Se sostenía con fondos aportados por los vecinos quienes lo regían a través de una junta y un mayordomo. En 1886 se municipaliza, pese a las protestas populares, y se traslada al antiguo convento franciscano en el que continuaba funcionando en 1945 destinado a los pobres del concejo que eran asistidos por religiosas de la Caridad y facultativamente por los médicos titulares que se turnaban en los servicios de guardia. El hospital tenía espaciosas salas, higiénicas, limpias, con su servicio de quirófano y esterilización para casos de urgencia ya que los enfermos eran mandados en el resto de los casos al Hospital Provincial.
El autor menciona la pervivencia, aunque cada vez menos arraigada, de curanderismo, especialmente entre personas mayores de núcleos rurales.
En el término municipal de Villaviciosa no existían fuentes de uso medicinal en explotación aunque Casal citase las de Arce (próxima a Careñes) y Fuentetebía (Camoca) como susceptibles de una explotación terapéutica.
En las localidades rurales, el agua de bebida procedía de fuentes y apenas se utilizaba la de ríos y pozos por ser muy abundantes y limpias las de fuentes y manantiales. Sin embargo, "en peores condiciones está la evacuación de excretas, que por lo regular se hace en los corrales, y en pleno campo, sirviendo de abono a las tierras Las casas acomodadas tienen servicios individuales a base de pozo negro" (página 53). En la capital del concejo la situación era mucho mejor ya que desde 1929 contaba con una bien trazada red de alcantarillado y aguas que se inició en el periodo en que Recaredo Fernández Carús estuvo al frente del ayuntamiento con un presupuesto que rondó el millón de pesetas y cuyo proyecto se debe al ingeniero ovetense Fernando P. Casariego y Terrero quien apuntó un caudal mínimo de 17 litros por segundo y 200 litros por persona y día procedentes de dos manantiales: Santi superior y Santi inferior, ambos en la parroquia de Puelles.
Aparte de este abastecimiento de aguas de que disponían casi todas las casas de la villa, existían numerosas fuentes públicas de abundante caudal. Asimismo existían bombas para el riego de las calles y plazas de la villa que era una población limpia, muy decorosa y de agradable aspecto al visitante. Contaba también el vecindario con lavaderos públicos cubiertos en las proximidades del río, suficientemente amplios, y las excretas se evacuaban en el río a suficiente distancia de la población.
Por último, el mercado y el matadero disponían de buenas condiciones higiénicas y tenían amplitud suficiente para las necesidades de la población en la que ya sólo quedan los puestos ambulantes al aire libre en días de feria (página 55).
7.- Usos y costumbres.- A lo largo de la obra se hace mención a temas como los indianos, sobre los que no se aporta nada nuevo salvo una poesía de García de la Concha, el traje, las fiestas, etc. Los usos y costumbres "han variado notablemente en este concejo paralelamente a la evolución moderna de la provincia. El traje típico ha desaparecido en absoluto, y sólo se conserva en fiestas regionales. El calzón corto y la montera que todavía hemos conocido en casos aislados conservado por ancianos del interior, no se encuentra hoy ni por casualidad" (página 15). Interesante es también la referencia que se hace al ocio de los habitantes del concejo: "cada parroquia, celebra las fiestas de sus patronos en la medida de sus posibilidades, con función religiosa en la que no falta jamás la misa cantada por las muchachas de la localidad, y el sermón, bien en la Iglesia o al aire libre. Al mismo tiempo se hace siempre la fiesta profana en la que es típica la fogue ra. Siguen siendo típicas las romerías con sus puestos de dulces y avellanas, sidra, etc, en las que no falta la gaita del país que acompaña siempre a la procesión. Estas fiestas hoy día se han desvirtuado mucho especialmente en los pueblos grandes, y sobre todo en la villa, en donde ya no se conserva su esencia tradicional, adulterada por las iluminaciones eléctricas, bandas de música, radios, etc., pero que alguna como el Portal de Villaviciosa mantiene brillantemente su popularidad con notable afluencia de forasteros. Especialmente en los pueblos sigue en la tradicional procesión del Santo Patrono, la oferta de "ramos", votos religiosos que consisten en un gran armazón de madera conteniendo en su jaula, aves o cerdos, y rodeados de pan que luego al final de la fiesta religiosa, se rematan en pública subasta, y cuyo producto obtenido se destina al culto del Santo. Suelen verse aún las xatas cuyas rifas se realizan con una finalidad similar. Estos días de fiesta popular, tradicional a pesar de todas sus evoluciones, siguen manteniéndose como un rito, y esperados con alegría por el vecindario sin excepción, ya que suele ser la única nota atractiva que rompe la monotonía de la vida de trabajo de estos buenos y pacíficos lugareños" (página 18-20).
En conclusión, aunque la obra que sirve de base a este artículo no mereciese ser premiada y publicada, creemos que es muy útil para el conocimiento del concejo de Villaviciosa a mediados de los años cuarenta del siglo actual.
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