REVISTA CULTURAL DE LA ASOCIACIÓN "AMIGOS DEL PAISAJE DE VILLAVICIOSA"
PUEBLO EJEMPLAR DE ASTURIAS 1991
Año XII - Nº 28 - Septiembre 1996

Rita Caveda Solares. Una ilustrada desconocida

Etelvino González López

Muy pocas son las noticias que hemos recibido de doña Rita Caveda Solares y sin embargo suficientes para suscitar interés por este miembro de la dinastía ilustrada de los Caveda. Su figura despierta la mayor curiosidad cuando nos interesamos por el propio José Caveda y Nava, dada la incidencia señalada que tiene en la educación del sobrino. Se nos dice que le enseñó el francés y el latín (1). Esta función educadora da una primera aproximación al tipo de formación que ella misma había seguido y en consecuencia arguye un ambiente familiar previo, que no comienza con su hermano Francisco de Paula. Si añadimos que José va a Madrid a iniciar el bachillerato residiendo en su casa y que, a la muerte del padre, continúa bajo la férula de la tía, la función de ésta en la educación del sabio académico adquiere notable relieve.

En este orden de la educación son importantes sus Cartas selectas/ de una señora/ a una sobrina suya/ entresacadas de una obra inglesa/ impresa en Filadelfia/ y traducidas al español/ por Doña Rita Caveda /y Solares.

Madrid/ en la oficina de García y Compañía/ Año de MDCCC.

Hoy publico dos cartas inéditas, de otro asunto, que nos permiten una aproximación a su característica sensibilidad y, a la vez, a los modos, modas, precios, usos, costumbres de hace doscientos años. Es una primicia que ofrezco a los lectores de CUBERA con la convicción de proporcionarles una lectura de grato interés.

RITA JOSEFA VICENTA

Doña Rita, nacida en Villaviciosa el 12 de abril de 1760, era hija de José Caveda Mones y de Mª. Antonia del Portal Solares de la Riega (2). El 6 de febrero de 1791 firmó capitulaciones matrimoniales (3) por las cuales su hermano y mayorazgo Francisco de Paula le da cuatro mil ducados de vellón como dote, de los cuales tres mil son de los propios del otorgante y los otros mil por orden de su abuela Teresa Antonia de la Riega. Casó en Santa María del Conceyu el 9 de febrero de 1791 (4) con Antonio Tenreiro Montenegro, natural de Madrid, hijo de Juan Gabriel Tenreiro Montenegro, que había fallecido unos meses antes (27 noviembre 1790) siendo regente de la Audiencia del Principado de Asturias (5). Firmó Antonio capitulaciones el 6 de febrero, casó el día 9 y por el 26 de junio de 1791 recibió de su madre como herencia en objetos de plata, ropas, muebles y diversos lo que se valoró en 14.438,17 reales, con lo que montaron un elegante hogar en Villaviciosa; aquí viveron al menos hasta 1795/96 (6). De Antonio Tenreiro dice el padrón de 1794 que "no consta su notoria nobleza y lo mismo su hijo Dn. Antonio". El hijo, Antonio de Padua, M.ª del Sacramento, Fidel, F. de Paula, había nacido el 24 de abril de 1792 (7).

Bruno F. de Cepeda describe así a doña Rita:

"...con aquellos güeyos guapos,
con so cara d’alegría,
falatible como siempre
y como siempre sencilla...
porque toda ye bondá,
toda entrañes y caricia" (8).

Dos cartas inéditas

Ambas están fechadas en Madrid en 1798. La primera el 22 de agosto, dos días antes de que la Gazeta de Madrid publicara el cese del amigo ministro, Jovellanos, por las maquinaciones de la Inquisición y de la reina María Luisa de Parma. Un dejo de menosprecio se percibe en la mención de doña Rita al zapatero de la reina, que ‘no tenía surtido de gusto sino el de siempre’.

A ella le han encomendado la adquisición de un ajuar de novia y da cuenta detallada y precisa de sus gestiones. Por aquel entonces se va introduciendo la moda ‘Directorio’, que abandona las exuberancias del rococó por la tendencia a una sencillez neoclásica. La meta final sería la túnica sin miriñaque, suelta y ceñida bajo los pechos. Que hay influjo francés parece más que evidente tanto en el gusto como en el léxico: petimetras, citoyen/sitoyen, papillotas, grodetúes/ grodetur (= gros de Tours), linon; y ‘a la cisalpina’, es decir estilo o moda de la recién fundada república Cisalpina (Lombardía, capital: Milán) constituida en el verano de 1797 y basada en la Constitución francesa.

Aún no se ha introducido el blanco para el vestido de las novias, pero los colores oscuros no agradan a doña Rita, como es evidente. Hay varias cosas que señala como de mal gusto (charrada, o de Marcialotas y de Manolas) y no es ociosa advertencia, pues muchas mujeres de rango aristocrático imitaban la moda populachera distinguiéndose sólo en la calidad de los tejidos y en ciertos adornos como encajes, volantes, mantillas, blondas. El ajuar que se configura en ambas cartas está a medio camino entre lo tradicional y la moda más rabiosamente innovadora.

En su función comunicadora doña Rita se muestra detallista y pertinente; como compradora, buena ecónoma; como mujer de mundo, de gusto selecto; como escritora nos ofrece una expresión sobria y un lenguaje rico, un estilo terso.

1ª Carta. 22 DE AGOSTO DE 1798.

Sr. Dn. Josef Balbín.

Muy señor mío y de mi estimación:

No he contestado a su apreciable el correo pasado por no haber recibido los cuatro mil reales del Sr. Canseco, el que el lunes día 20 entregó los dos mil y cuatrocientos reales diciendo que Concha no tenía allí más que esa cantidad; pero que al correo inmediato esperaba una letra, y satisfaría el resto hasta las cuatro mil. Hoy volví a enviar allá, y

no estaba en la oficina, ni sabemos donde vive; pero es dinero seguro.

El lunes día de san Bernardo salimos sus hermanos de vuestra merced, mi hermano, Tenreiro y yo a andar las estaciones para ver lo que había en las tiendas, saber precios, y echar nuestras cuentas con arreglo a lo que vuestra merced pide, y da.

No hemos visto cosa que nos agradase, porque las telas que se estilan ahora son unos grodetúes de unos colores muy feos, salpicados con florecitas de colores. Ahora se estilan azul muy obscuro, aceitunado, morado, verde; pero todo ha de ser tan obscuro, que no se ha de atinar el color. Teníamos elegida una tela de estas que era la menos mala, y era la más rigurosa, pero todos estábamos descontentísimos porque era muy fea y más a propósito para vestir la Virgen del Carmen que para una novia.


La boda. Grancisco de Goya. 1791 - 1792

Había buenas telitas rayadas y salpicadas por entre las rayas, pero como nadie lleva ya vestido rayado, también las dejamos. Echamos nuestras cuentas y vimos que era un vestido carísimo y de ningún lucimiento, pues solo la tela sin guarnición, ni hechura costaba 23 duros. Así indecisos lo dejamos para el día siguiente que era ayer, y como sus hermanos tuvieron que hacer, se suspendió hasta hoy.

Entre tanto no me descuidé en tomar informes de las mejores y más modestas petimetras, tanto algunas amigas que tengo como de las muchas que concurrieron a casa del tío Riega el día de San Bernardo que tuvo una gran función. Con estas instrucciones fuimos hoy sus hermanos, Tenreiro y yo a ver las modistas de más nombre y algunas otras tiendas que faltaban, y después de haber visto muchas cosas buenas, nos determinamos a tomar lo siguiente:

Una camisa de Linon bordada en oro y seda 480 rs.

dos abanicos; uno de noche (así se llaman) bordados en lantejuela (sic) de oro; y otro de día en lantejuela (sic) de plata 140 rs.

22 varas /y cuarta/ de blonda negra /a 38 rs vara/ para guarnecer la mantilla 840 rs.

9 varas de paño seda negro a 25 rs. vara 225 rs.

Todo esto es de lo más barato, de lo de mejor gusto, y más de moda que pudimos hallar.

Está encargado el fleco para la basquiña, que es de lo que llaman de cuadros, que es de última moda, y a 50 rs vara y lleva 5 varas también. Encargué un prendido para la camisa, y encargaré otra cosita de gusto en lugar de la peineta, que ya no la llevan sino las Manolas. También encargué el corpiño, y estuve en casa del zapatero de la Reina, pero no me ajusté con él, porque está carísimo, y no tenía surtido de gusto sino el de siempre.

También estuvimos en casa de otro mercader que tenía vestidos riquísimos de Grodetur bordados en oro y plata sobre estos colores de moda; pero aunque sus hermanos estaban sumamente inclinados a tomar uno, yo no me atreví con él, porque el que menos cuesta mil y setecientos reales y requiere otros cabos mucho más costosos.

Mañana saldremos a visitar las tiendas de los zapatos, las de los Manguiteros para ajustar el sitoyen. Compraremos las cadenas de relox, y todo lo demás que falta para concluir el asunto con la brevedad posible, y si hubiera ordinario de confianza en toda la semana que viene lo enviaré en derechura a Dn. Miguel Antonio García Nava, Contador de la Audiencia de Oviedo, a quien vuestra merced podrá recurrir por ello, y para lo que avisaré a vuestra merced a su tiempo competente.

Amigo, aquí está todo carísismo, y yo hice todo lo posible por ajustarlo barato, con más empeño que si comprara para mí. A las blondas no se puede llegar. Las hay de a 10 duros la vara, de 12, de a 8, de a 6, de a 5, de a 4 vara. Yo me incliné a lo más barato que hace el mismo papel, tiene el mismo texido y el mismo dibujo, sino que no es más que de cuarta de ancho, que es bastante; y lo demás me parece una charrada. Hermanito de ello lo trae una amiga mía que le costó a 42 reales vara y esto costó a 38, y cinco reales que había de pico además de los 42 duros que importaba también me los perdonó porque le di palabra de ser su parroquiana. Lo mismo sucedió con el paño de seda que me lo dieron baratísismo por ser la tienda de contrabando y porque voy allí por cuanto se me ofrece. Lo había de más precios pero me incliné a esto por ser más sueltito para basquiña, y tener mejor negro.

Advierto que la camisa aunque se lave, no pierde; porque es fino el oro, y aquí todos las lavan cuando se ofrece; y a Madama que la ponga encima de un brial bien blanco, que es muy transparente y lucirá mucho.

Le dará vuestra merced finísimas expresiones y la enhorabuena, y lo mismo a Dª Vicentina y demás señores y señoritos, a sus hermanos y demás amigas, y los días a Ramona pues ya no puedo escribirla porque me alargué demasiado en esta y va a salir el correo. Los Monteses están en el Sitio. Caveda, Tenreiro y el niño estiman sus expresiones y se las devuelven. Paselo vuestra merced bien y mande cuanto guste a su segura servidora Q.S.M.B., Rita de Caveda Solares.

¿Quiénes eran las personas aquí citadas?

El destinatario es José Mariano Balbín, primogénito de Pedro José Balbín y de Joaquina Fernández Cueto. José M. Balbín es familiar de Jovellanos, que le recibe en su casa y en sus diarios se ocupa de los problemas que los Balbín tienen con un tío materno, tutor y curador, que administra mal la herencia. José M. figura en los padrones como hidalgo notorio y es juez noble de Villaviciosa en el primer tercio del siglo XIX.

Su hermano -Perico, Pedro- llegaría a ser secretario de la gobernación del arzobispado de Toledo; el otro -Joaquín-, del Real Cuerpo de Guardias de Corps según padrón de 1801. Son los dos hermanos que acompañan por Madrid a Rita, a su esposo y a su hermano Francisco de Paula, que en aquellas fechas está en la capital, como sabemos por cartas de Bruno F. Cepeda.

Ramona es una hermana de José Mariano, casada con Felipe Neri Hevia Antayo, contra la voluntad de su padre, según atestigua Jovellanos en sus diarios (9). Otras dos hermanas eran Ana y Mª Rosario.

Los Monteses que están en el Real Sitio de San Ildefonso son Francisco Montés Vigil y su esposa Ana Mª de Nava Palacio; Francisco, natural de Ternín, dueño del palacio de calle del Agua 9, y regidor perpetuo de Villaviciosa, asistirá como testigo a la boda que se trama.

Aparecen cuentas con un sr. Canseco, el mismo que en los diarios de Jovellanos acredita espíritu un tanto usurero (10).


La Condesa de Chinchón
Francisco de Goya 1800

2ª CARTA. 5 DE SEPTIEMBRE DE 1798.

La segunda carta anuncia el envío de los paquetes: se alegra de que lleguen a Villaviciosa por Gijón, o sea sobre la cabeza de una moza de a pie y no por Oviedo, es decir no confiados a arrieros, menos mirados con las encomiendas, por lo visto.

Sr. Dn. Josef Balbín

Muy Sr. mío.

El Domingo día 2 del corriente me envió Francisco Botas los 1.720 reales de los que envié 120 al Sr. Canseco y me quedé con los 1.600 que faltaban para completar los 49. El lunes día 3 salió Gaspar Delgado, con el cajoncito envuelto en su encerado; todo bien acondicionado, le encargué lo llevase con todo cuidado para que nada llegase maltratado; pero él quiso ser bien pagado; (hasta aquí todo cae en copla) pues menos de dos duros no lo quiso llevar. Me dijo que el día 15 llegaría a Gijón, de lo que me alegré mucho porque es mejor que lo lleve una moza en la cabeza, que un arriero desde Oviedo en una caballería. Lo dirigí a mi Señora Doña Teresa de Llanos, a donde puede vuestra mereced recurrir por ello. Incluyo mi cuenta y la de la modista, a cuya criada no dí la gratificación de estilo porque me pareció muy cara en algunas cosas; a bien que aquí todas son del mismo modo.

Aunque el correo pasado dije a vuestra merced que sobrarían 1.240 reales poco más o menos, como no había contado con los brazaletes (que me dijeron eran indispensables) y tampoco con el porte, subió seis duros más de lo que yo me pensaba. Estos brazaletes se llevan al medio de la muñeca. Unas, llevan uno en la izquierda, otras lo llevan en la derecha; pero lo más regular es en ambas y aunque se lleven guantes, se deben poner debajo, para cuando se quitan para beber, jugar etc. Los zarcillos que yo le regalo en lugar de los pavos y los platos dulces que le había de enviar si estuviera allá, se pone al cuello cuando se llevan una cadenilla, rosario, corros, etc. El gorrito de Linon para con mantilla, se pone ladeado un poquito sobre la izquierda y el de raso, se pone derecho; pero han de salir por aquella abertura que tiene unos buclecitos del mismo pelo. Este, cortado conforme está; y lo mismo las mechas de los lados, se les pone unas Papillotas por la noche, y por la mañana se entrapa un poco, y se bate, de modo que quede armado alrededor de la cara y se vean las orejas. Luego se pone el prendido, de modo que quede floreando por alrededor de el pelo batido y así hace mucha gracia a la cara; y estos gorros ni ninguna cosa que se ponga en la cabeza ya no se pone sin llevar pelo batido; pero se estilan muy pocos o ningún polvo, y sólo se gastan los que sirven para entrapar.

Las mantillas se llevan tan cortas que se ha de ver el brazo dos o tres dedos encima del codo, como lo hacíamos allá; se prende el pico detrás de la guarnición del gorro,y se prenden dos alfileres a las dos entradas del pico como el velo de una monja de San Pelayo, de modo que se vea el pelo y el gorro o la orilla del por debajo de la blonda. La basquiña se lleva por debajo de los brazos. Me enfadé con la modista porque no aforró el corpiño, pero se puede aforrar allá, y echarle por alrededor de la parte de adentro unos broches hembras y a la basquiña unos machos para abrocharla con él, porque es mucho enredo prenderla con alfileres, y no está tan seguro.

La banda se la envío para cuando quiera poner la camisa sin corpiño y porque este no se lleva en visita de ceremonia. A los zapatos meterle un poco de algodón o lana en la punta de barco porque si no hacen mala figura. No envié ningunos encarnados porque no se estilan sino colores muy obscuros, envié los abrochados por diferenciar; pero no son para días de ceremonia.

Tengo dicho cuanto me parece que hay que advertir sobre el particular. Ya no me acordaba del chal; este se lleva rebujado arriba como un mantilla de toalla cuando la llevamos por los hombros, y que caiga la lista por la cintura. La Marcialotas, lo llevan terciado por debajo del brazo izquierdo a la cisalpina; pero las de juicio no lo deben adoptar.

Me alegraría mucho saliese todo a gusto; pero lo que puedo decir que todo va a la rigurosa, y que no perdoné diligencia para que fuese todo de lucimiento, de moda, de gusto y de poco costo. Las cadenas de relox es lo que menos me gusta, pero son las más de moda; y aunque me excedí en comprar el chal, brazaletes y guantes sin habérseme pedido, como todo esto es esencial y aun preciso, me pareció no lo tendrían vuestras mercedes a mal por 10 duros más o menos.

Quedan en mi poder 1.111 reales como vuestra merced verá por las adjuntas cuentas. No quise contar dos duros que por empeño de sus hermanos se gastaron en un palco del día de San Bartolomé porque no acostumbro a divertirme a costa de otros. Juaco me los pilló en la misma tienda para eso, y yo aunque por entonces condescendí a sus porfías, siempre tuve intención de abonarlos, como los aboné; esto lo digo porque como se suele decir cuenta y razón sustenta amistad. Mil enhorabuenas a la Señora Novia a quien no se las escribo por no le usurpar los preciosos momentos que parece tiene todos empleados en su objeto. Celebro que vuestra merced sea tan feliz que llegue a poseer solo, ese tesoro; que así se debe llamar una mujer de juicio y tan amante de su marido en estos tiempos en que son tan contadas, particularmente aquí, que está perdido enteramente.

Dígame vuestra merced de que color y como quiere el citoyen. Mil expresiones a todos de todos, y mande vuestra merced cuanto guste, a su segª Servª. Q.S.M.B. Rita de Caveda Solares.

La boda y algunas circunstancias

La Señora Novia, Madama, no era otra que Josefa Posada de la Paraja, hija del juez noble de Villaviciosa Nicolás de Posada y Posada, y de Josefa de la Paraja y de Llanos, casados el 22 septiembre de 1772. Eran abuelos paternos de la novia Nicolás y Bernarda. Y maternos, Rodrigo de la Paraja y Mª Teresa de Llanos. Esta parece ser la que se cita en la carta segunda, aun cuando el novio tenía otra tía del mismo nombre.

La boda se celebró en Santa María del Conceyu (La Oliva) el 4 de octubre de 1798, después de las tres amonestaciones canónicas (21, 23 y 29 sept.) y con dispensa de 4º grado de consanguinidad. Y fueron testigos: Ignacio García, cura de Lugás, un José Argüelles de Colunga y el cuñado Felipe Neri Hevia y Antayo. Las velaciones se hicieron el 6 de abril de 1798 (11). Fruto de esta pareja fue un solo hijo, Mariano Balbín Posada, militar, a quien casará (15 de mayo de 1833) el capellán del batallón de Voluntarios Realistas Antonio Madera con Teresa Valdés Mones, hija del III marqués del Real Transporte Rafael Valdés (12) y tendrán cuatro hijos: Ciriaco, Mariano (casado con Emilia García Caveda), Rafael, Elisa. Ésta es la madre de: Luis, Manuel, Mariano y Francisco Rivero Balbín. De ellos nos son más conocidos: Ciriaco, por la casa de baños de Misiegu y Luis, médico, fotógrafo (13). El transportista aquí citado, Gaspar Delgado, es el mismo a quien Jovellanos hace varios pagos por otros tantos servicios (14).


La reina Mª Luisa de Parma
Francisco de Goya. 1799-1800

Celebróse la boda cuando no se hablaba en Villaviciosa de otro asunto sino de don Gaspar de Jovellanos. En primer lugar por su caída del ministerio de Gracia y Justicia. Los Balbín, los Posada, los Hevia Antayo, los Monteses, los Caveda eran amigos del exministro gijonés y estaban al tanto de lo que se decía: primero del envenenamiento, segundo de la enemiga que le profesaba María Luisa de Parma y del innoble modo de su cese.

Otra comidilla recorría por entonces nuestra villa, al decir del propio don Gaspar. Era el caso que una criada de su hermano F. Paula Jovellanos había tenido un hijo poco después de salir de su casa. Manuela G.-A. había permanecido allí unos cuantos años y coincidido con ambos hermanos en la casa. Francisco de Paula Jovellanos se ocupó de la manutención del niño encomendándolo a la custodia de una familia de Villaviciosa. Francisco de Paula falleció el 4 de agosto de 1798, siendo aún don Gaspar ministro y éste asumió la obligación del hermano: "y por haber continuado yo - declara en su testamento de 1802- después de su muerte en la misma obra de caridad, se suscitó en aquella villa el rumor de que el citado niño era hijo mío, cuya voz acaso fue difundida y acreditada también por algún interés particular" (15).

En Villaviciosa era conocido el caso del niño mantenido por Jovellanos; la persona a quien se encomendó el cuidado era nada menos que el poderoso don Nicolás de Posada. Incluso hubo sus más y sus menos entre los Posada y los Jovellanos, pues aquellos reclamaban pago de atrasos por valor de dos mil reales de vellón, que se acreditaron pagados. "No obstante, habiendo entendido que dichos herederos tienen todavía sobre este artículo alguna duda, y no queriendo que de ninguna manera sea gravada la conciencia de mi hermano ni la mía su heredero, encargo al señor Arias que, enterado del caso, satisfaga dicha cantidad si le pareciere justo" (16). En la boda de Balbín -Posada no había otra cosa que hablar. Doña Rita Caveda Solares no asistió y en vez de regalar a la novia los pavos y platos dulces que le había de enviar si estuviera acá, le regaló unos zarcillos, indicando que cuando se llevan se pone al cuello una cadenilla.

El pesimismo del final es el mismo que le da pie para publicar su obrita Cartas de una señora a una sobrina suya lamentándose de la manera en que "la disipación y el luxo se van haciendo tanto lugar entre nosotros". Un pesimismo que, por otra parte, es común a los ilustrados.


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