


REVISTA CULTURAL DE
LA ASOCIACIÓN "AMIGOS DEL PAISAJE DE VILLAVICIOSA"
PUEBLO EJEMPLAR DE ASTURIAS 1991
Año XII
- Nº 28 - Septiembre 1996
| Villaviciosa 1.934 La otra forma de meternos en la historia |
Angel Valle
Ya tenemos en la calle una nueva entrega de esos
Papeles Maliayos en los que tan gustosamente se deja uno
envolver. Los cuartos rompen ya desde el formato con cualquier
atisbo de tradición o costumbre que el lector pudiera haber
descubierto en los tres anteriores. No obstante, todo reparo que
se busque a tamaña oferta se diluye en cuanto hojeamos y ojeamos
las casi quinientas páginas que componen este
"Orientaciones" y "El Progreso":
Villaviciosa. 1934.
El año de 1934 es uno de los más significados en la historia asturiana y española de este siglo XX, y por más que los sucesos revolucionarios de aquel octubre dejaran reducida huella física en Villaviciosa, La Oliva ediciones no podía dejar pasar la feliz circunstancia de que hayan podido llegar hasta hoy las colecciones completas de los dos periódicos que se editaban en la Villaviciosa de entonces.
Tal regalo lo es tanto para villaviciosinos como para aficionados a la prensa o a la historia moderna en general. Tiene, por tanto, más de popular que La Causa de los Sablazos y menos de localista que Villaviciosa en fotos antiguas. Y conste que dichas menciones no tiene nada de comparación entre títulos igual de obligatorios para nuestras bibliotecas.
Desde las páginas de "Orientaciones", derechista y católico, y de "El Progreso", republicano y laico, podemos rememorar toda una época de confrontación ideológica que, rizando el rizo, acabó por elevarse demasiado de tono y llegar más allá de las palabras. No son estos periódicos origen de ninguna lucha mayor, ni banderas ideológicas para ningún bando más allá de los vecinos de la villa y su comarca. Pero si podemos ir descubriendo con su lectura la tensa democracia que trata de fortalecerse sin conseguirlo entre las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco.
La oferta se completa con una interesantísima reseña del periodismo local que nos deja con la miel en los labios. Por fin, y aunque sea en una veintena escasa de páginas a modo de prólogo, tenemos a nuestro alcance el nombre de editores, cabeceras, directores, intenciones y mucho más; muchísimo más de lo que esperábamos haber obtenido con la publicación hace años de varios prometedores libretos que no pasaron de títulos sugerentes.
El epílogo tampoco se queda atrás en lo de interesante y en lo de prometedor. Otras siete cabeceras de periódicos locales se asoman a este volumen para ofrecer una curiosa panorámica de lo que Villaviciosa sacaba a la luz por aquellos años en formato periódico. Periódicos de izquierdas como La Voz del Pueblo conviven con La Hoja Parroquial de Amandi, y con periódicos infantiles o humorísticos que tanta actualidad merecen tener. Camaradas seguiría hoy respondiendo a las más renovadoras espectativas didácticas en el mundo escolar, por lo que nos sorprende muy gratamente la iniciativa de aquella escuela de Careñes. La Fayuela... o El Fumiacu Invisible son otros dos de los ejemplos cuya imitación llena de salud a un pueblo. Ojalá este recuerdo anime a llenar nuestros Carnavales de nuevos Fumiacos como sucedió durante unos pocos años, no hace mucho.
Siguiendo el orden de paginación, que no el de importancia, cierra la publicación un índice onomástico y de lugares. Es sin duda, el trabajo más incómodo y seguramente el menos agradecido, pero tan necesario como que, sin esas quince páginas de letra pequeña, todo lo anterior sería nada más que una curiosa sucesión de periódicos de época. Con el índice, sin embargo, podremos buscar información concreta, comparar datos, localizar familiares o conocidos y todas las otras muchas cosas que diferencian a una publicación rigurosa de las simplemente oportunistas.
Pero no sólo por estas cosas merece la pena meterse de cabeza en los nuevos Papeles. De miércoles en miércoles, las dos cabeceras principales van acumulando infinidad de referencias que resultan, aún para el lector de hoy, frescas y formativas. Muchos nombres nos resultan familiares todavía, en particular los de comercios o industrias que siguen abiertos, a veces vinculados a las mismas familias; la publicidad de entonces no será tan espectacular y atractiva como la de ahora, pero más de una tarde nos dejará las manos pegadas a las tapas del volumen.
A través de una lectura simultánea, descubriremos también una nada desdeñable faceta formativa. Podremos descubrir que la verdad tiene muchas veces dos caras, que informar opinando no es invento de Carrascal o de otros más disimulados, y que muchos de los problemas más trascendentes que siguen preocupando a los villaviciosinos lo eran ya antes de esta última década del siglo.
Quizás se echa de menos una relación o cuadro de los sucesos que fueron marcando el desarrollo de aquel año para refrescar la memoria de los mayores y familiarizar a los jóvenes con aquella época. Podremos así ir descubriendo una serie de curiosas y significativas anécdotas.
En marzo, mientras Orientaciones recuerda el cuarto aniversario de la muerte de Miguel Primo de Rivera, El Progreso se muestra preocupado por la división que azota a las izquierdas abogando por superarla en la misma fecha en que se firma la alianza entre la CNT, la UGT y la FSA.
De interés exclusivamente local, los números 214 y 215 del semanario católico no escatiman espacio para detallar los actos de la Semana Santa, acontecimiento que ni se menciona en el otro periódico.
Con motivo del 14 de abril, aniversario de la República, El Progeso lamenta que no se haya previsto ningún acto para conmemorar tan magna fecha, mientras que Orientaciones reseña brevemente un acto escolar "ordenado" por la "Superioridad" en el que se destaca que los discursos pronunciados por la radio apenas se oían.
Por las mismas fechas, las páginas de El Progreso lanzan una fuerte diatriba contra los maestros, que apenas trabajan cien días al año. No será necesario aclarar que sus lectores son obreros en general y que su "rival" ofrece con mucha frecuencia información referida a la enseñanza y a las escuelas del concejo.
En septiembre, el semanario republicano advierte contra la concentración prevista en Covadonga con motivo de la visita de Gil Robles, lider de la CEDA, mientras que a la semana siguiente la voz de los católicos reseña el acto como "magna asamblea" y enumera una larga lista de perjuicios y destrozos (entre los más lamentados, perderse las Fiestas del Portal por problemas en las vías de comunicación) ocasionados por quienes intentaron impedir dicha concentración.
Ya en octubre, lo primero que sentimos es cierta decepción por el hecho de que la suspensión de la prensa durante el proceso revolucionario nos deje en blanco desde el día 3 al 24 y ofrezca muy pocos datos los números siguientes de El Progreso. En Orientaciones, en cambio, el aire de victoria se traduce en relaciones de afectados que salvaron sus vidas por los pelos en Oviedo (entre ellos el entonces "seminarista Manolo Arce"), en actos con motivo de los funerales por algunos guardias civiles de la localidad fallecidos en otros puestos, o en peticiones para retirar el nombre de Indalecio Prieto a la calle del Agua.
Para entonces, Carlos de la Concha defiende a cuatro columnas la política de Gil Robles y su Orientaciones ofrece 50 pesetas de premio (un periódico costaba 10 céntimos) para el concurso-encuesta "Hermano obrero" destinado exclusivamente a trabajadores manuales.
El Progreso, por su parte, se centrará en otra causa menos comprometida pero no menos perdida, a tenor de lo que todavía hoy seguimos viviendo: en su opinión, los acuerdos comerciales con Holanda suponen "un atentado a la ganadería de todo el Norte y Noroeste de España" y asegura que, de este modo, "las industrias derivadas de la leche reciben un golpe de muerte y la riqueza pecuaria en general un serio descalabro que a duras penas podrá resistir".
Suele decirse que, en la prensa, lo que hoy es noticia espectacular de primera página, mañana es papel viejo para envolver pescado (cuando se permitía) o pisar sobre suelo fregado (antes también de las modernas fregonas que lo absorven todo). Pero en el fondo, tras revisar la selección de Senén Rivero y Etelvino González, ni son tan anticuados estos periódicos, ni tienen estos Papeles Maliayos una esquina de desperdicio.
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